domingo 20 de abril de 2008

¿Que se vaya quién, señor Rajoy?

Publicado en mi blog, Cien Mil Objeciones, de Libertad Digital.

Permítanme que abuse de este blog para descargar la rabia y el orgullo que siento desde hace algunas horas. Al parecer, el objetivo de El País, la SER, Público y demás es que el PP -concretamente Mariano Rajoy- gane las próximas elecciones generales. Sólo así se explica que el eterno candidato se sitúe en ese cómodo espacio de centro moderno, europeo y constructivo que el PSOE más radical de las últimas décadas y sus aliados mediáticos, nacionalistas y separatistas, le proponen para llegar a la victoria en 2012.

Pero se da una paradoja en ese viaje hacia el PP soñado por Pepiño Blanco emprendido entusiásticamente por Mariano Rajoy (y que a algunos nos hace lamentar no haber votado a Rosa Díez, quien sí defendió en la sesión de investidura aquello que nos llevó a muchos a ver en el PP la alternativa nacional a Zapatero). La paradoja es que cuanto más se acerca el PP a la "socialdemocracia", o sea, al PRISOE, más se balcaniza el partido que se presentó como defensor de una idea liberal de España.

Efectivamente, cuanto más sorayo está el PP, más se habla de sus "barones territoriales" y menos de sus ideas, sus valores, su proyecto y su discurso. No es que el PP se esté acercando al PSOE en ideología, puesto que quienes lo pilotan responden al perfil clásico de derecha (acomplejada, pero derecha), sino que se está acercando al PSOE en cuanto a lo que éste representa en la España actual. La relación entre el PP y el PP de Valencia se parecerá cada día más a la del PSC y el PSOE, según se acerca Rajoy a ese "perfil" entre Blanco y Nacho Uriarte.

Mariano Rajoy perdió las elecciones en el 2004. Hizo la oposición que le dio la gana estos años. Rajoy decidió llevar al TC el matrimonio homosexual, decidió votar a favor de la cláusula Camps y de artículos del Estatuto andaluz que había recurrido en el catalán. Decidió él estar a favor y en contra del canon digital, a la vez, manteniendo a quien lo defendía en la lista del PP por Madrid. Y decidió, él también, convertir a las juventudes de su partido en una especie de ONG ecologista. Y volvió a perder, en 2008.

No es normal lo que pasó ayer en el PP. No es normal que alguien pierda dos veces las elecciones y se apoye en el aparato del partido (reforzado por Aznar frente a la militancia de base) para seguir de Ministro de la Oposición cuatro años más y volver a perder en 2012, y encima trate de echar del PP a cualquier posible rival (o, peor que rival, alternativa ideológica; o ni siquiera, tan sólo cualquier persona que hable de dar la batalla de las ideas).

No es normal que Mariano Rajoy reúna a sus barones territoriales para insultar a todos los madrileños ("25 personas de Madrid") y despreciar a la Comunidad que más votos le aportó a él, a Mariano Rajoy. No es normal decir que en el PP caben todos, incluidos los socialdemócratas, y que los liberales pueden ir buscándose otro partido. Ah, y los conservadores (eso irá por Cascos o por Mayor Oreja).

Y tampoco es normal, fuera de una república bananera, tratar de construir tu legitimidad como candidato en políticos extranjeros que, como Sarkozy (declarado "de derechas") o Merkel, sí ganan las elecciones y, además, con un proyecto propio. E ideológico.

Lo que sí es normal es que se insulte al liberalismo mientras se balcaniza el partido para apoyarse en los aparatos territoriales. ¿Por qué? Porque, como demuestran cada día el zapaterismo y el nacionalismo, y también Rajoy, España y las libertades son dos conceptos indisolubles: la Nación es la garantía de los derechos individuales.

O, si no, véase el PP. No van a votar en junio los militantes, sino los barones. Va a votar el aparato para que siga el aparato. ¿A que está bien? Rajoy nombra a los barones y éstos nombran a Rajoy. Y, así, como quien no quiere la cosa, nos estamos diez años de Ministro de la Oposición. Y, cómo no, también este Ministerio insultando a Madrid y a la alternativa liberal y nacional de Esperanza Aguirre; alternativa no ya a Zapatero, tampoco a Rajoy, alternativa a la situación política que empezó en España con el Pacto del Tinell, y a la que tantos españoles y tantos liberales tampoco nos resignamos.

Voté al PP porque milito en el PP, y milito en el PP porque si en él caben personas como Aguirre, Vidal-Quadras u otros muchos liberales, también cabía yo. Ayer a mí también se me invitó a irme a otro partido. No me importaría, si fuera algo que decidieran los militantes, no el sucesor a dedo del sucesor a dedo.

Lo que tiene que hacer Mariano Rajoy es no refugiarse en el aparato del PP sino, como dice él, dar la cara. Pero dar la cara no es Bulgaria, dar la cara es no presidir el PP de aquí al Congreso de junio y presentarse como un militante más. Dar la cara es convocar elecciones primarias en que cada militante, cada afiliado, cada simpatizante, pueda decidir quién es el candidato de su partido. Unas primarias en las que mi voto valga lo mismo que el de Camps, que el de Arenas o que el del irreconocible Daniel Sirera.

Mientras tanto, tampoco en lo que a política "de partido" se refiere, voy yo a resignarme. Soy militante del PP y en calidad de tal, y de titular del derecho fundamental a la libre expresión, escribo estas reflexiones. Que siga, pues, el debate ideológico.

domingo 6 de abril de 2008

¿Se parece cada día más el PP a sus juventudes?

La crítica que hice en una entrevista al funcionamiento de Nuevas Generaciones y a la avanzada edad y no tan avanzada formación de algunos de sus dirigentes nacionales no fue precisamente agradecida. Supongo que ahora será mejor momento, porque mal iríamos si después de que el PP no permitiera una segunda candidatura en su organización juvenil, encima no lo pudiéramos contar. Si al PP le parece bien que sus juventudes a nivel nacional prescindan de todo debate ideológico y se dediquen a formar a futuros funcionarios de partido, allá ellos. Ahora, algo habrá que decir si los dirigentes de la única alternativa de Gobierno empiezan a imitar ese modelo, descartan adoptar un programa de gobierno más liberal y piden lealtad incondicional a un equipo que revelarán el día antes del Congreso del PP.

El discurso político del Partido Popular a nivel nacional estos últimos cuatro años no ha tenido como componente fundamental una oposición liberal a las políticas del Gobierno socialista. Ahora bien, el PP sí ha defendido, frente a la coalición nacionalista-socialista, una idea nacional de España, según se entiende desde la Constitución de Cádiz, en la que la soberanía resida en los ciudadanos, libres e iguales en derechos y deberes. Una concepción de España cuya puesta en duda ha traído consigo los mayores desastres de nuestra Historia, desde el levantamiento cantonal en la República de 1873 hasta la propia Segunda República.

Sin embargo, el PP, precisamente por su carácter nacional, se presenta a las elecciones en todas las Comunidades Autónomas y, en algunas, gana. Y cuando se gobierna en una Comunidad Autónoma y se está en la oposición a nivel nacional, existe cierto riesgo de olvidar esa visión nacional de España y contribuir a la centrifugación de España participando en la carrera de las autonomías en dejar sin competencias al Estado.

Lo vimos con Aznar, después de que Esperanza Aguirre no pudiera aprobar unos planes de estudio comunes para toda España. Entonces, a las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP no se les pasó por la cabeza aplicar esos temarios en sus autonomías, y además algunas, como la Galicia de Fraga, imitaron la inmersión lingüística de Pujol, que había criticado la entonces Ministra.

En la oposición, la cosa ha ido a peor, y las principales pruebas de ello son el Estatuto de Autonomía de Valencia, donde primó el no tener menos competencias que la vecina Cataluña, el Estatuto de Castilla y León y el Estatuto de Autonomía de Andalucía, donde el PP temió que oponerse a la reforma podría alejarle aún más del poder… autonómico.

El PP nacional no fue capaz de imponer un criterio, y por eso Rajoy tuvo dificultades en contestar a Zapatero sobre la semejanza de los Estatutos votados por el PP y el recurrido Estatuto catalán. Sólo desde Madrid las ideas nacionales se tradujeron en hechos y se renunció a competir en la carrera de las reformas estatutarias, mientras, además, se liberalizaba la economía.

Mi primer temor tras el apoyo de algunos barones territoriales del PP a Rajoy fue que el PP empezara a funcionar como la España de Zapatero, y fueran los poderes territoriales los que marcasen su agenda, perdiendo credibilidad su discurso nacional. Pero ahora, tras el nombramiento de incondicionales, el mantenimiento del mismo programa político y aquello de no revelar el nuevo equipo hasta el Congreso, parece que ganan poder la disciplina de partido, el seguimiento al líder y la aversión al debate ideológico, a la democracia interna y al pluralismo en el entorno social de la derecha: lo que yo critiqué de Nuevas Generaciones.

lunes 10 de marzo de 2008

Entrevista gay

Me ha entrevistado el blog homosexual de derechas Esta2.com, el mismo que publicó la entrevista de Luis Margol a Federico Jiménez Losantos. Esta tiene mucha menos gracia que la anterior y, sin duda, el lector aprenderá menos sobre el movimiento gay de los 70 y 80 pero, oye, que salgo yo.
He aquí mi primera entrevista gay:
Álvaro Vermoet: “Se puede ser gay y de derechas”

domingo 9 de marzo de 2008

Detrás de cada voto

Yo quería que estas elecciones las ganara el Partido Popular y las ha perdido, aunque sea subiendo en votos y escaños. El PSOE ha crecido menos, absorbiendo todo el voto radical e independentista (véase el trasvase de votos del PNV, de ERC o de IU) sin por ello perder el voto socialista tradicional, en los núcleos obreros y, a nivel general, en las regiones económicamente más atrasadas, donde gobierna con un apoyo mediático hegemónico, véase Andalucía.

El PP gana donde gobierna, lo que demuestra que su gestión es la única forma que tiene de comunicarse, nada nuevo. Hace falta una renovación, por tanto, no de la ideología del PP (la libertad económica y la idea de España son lo que han fortalecido su base electoral) sino de personas, palabras y formas. Irónicamente, y como dice José María Marco, ha faltado un liderazgo nacional, que logre en toda España los votos que tiene el PP en Madrid y en Valencia. Buen ejemplo de lo que hace falta es Esperanza Aguirre, liberal y españolista como Rajoy pero que consigue ser más cercana y con una gestión sólida y brillante.

Desde la perspectiva de la balcanización de España, es negativa la victoria del PSOE, más negativa aún considerando que pactará con los nacionalistas (creo yo que incluso aunque el PP se ofrezca a votarle la investidura a Zapatero) y preocupante desde una idea nacional que el PSOE tenga el voto independentista y logre preservar la mayoría de izquierdas de 2004. Obviando el origen de los nuevos votos, se puede afirmar que los dos partidos nacionales han crecido y que los nacionalistas han decrecido, una afirmación que aunque cierta ignora que el PSOE es hoy una coalición de electores que no responde a ese calificativo de "nacional" porque no parece ser una exigencia de sus votantes en las distintas regiones de España.

Termino este análisis con Rosa Díez. La alegría de esta noche electoral, como lo fueron C's en las autonómicas catalanas (¡toma 3, TV3!). Fui a oírla en la UAM no hace mucho y me impresionó su capacidad de convicción con ese discurso vibrante de regeneración democrática. No la voté, soy militante del Partido Popular, pero no me hubiera sentido más feliz si la hubiera votado al verla y oirla en su discurso de victoria. Tan sólo se me plantea una cuestión: si, con sus trescientos mil votos, UPyD ha ganado al PNV, ¿es normal que tenga un escaño frente a los seis de los nacionalistas vascos? ¡Vamos, pregunto! Si no fuera así, tal vez entonces habría ganado simplemente la izquierda. Pero no es así, y lo que ha ganado es el intento de Zapatero de apoyarse a la vez en la izquierda y en los nacionalistas, dentro de su base electoral, lo que le permite gobernar aunque el PP gane el centro como ha hecho estas elecciones, y desarrollar un proyecto puramente nacionalista encubierto por todas sus televisiones.

El gran reto ahora es que el PP pueda seguir creciendo en defensa de España y de la libertad, que UPyD se haga oír en su discurso regeneracionista y que, entre todos, dentro de cuatro años, logremos dinamitar esa inestable y contradictoria afluencia de votos nacionalistas y de izquierdas.El gran reto ahora es que el PP pueda seguir creciendo en defensa de España y de la libertad, que UPyD se haga oír en su discurso regeneracionista y que, entre todos, dentro de cuatro años, logremos dinamitar esa inestable y contradictoria afluencia de votos nacionalistas y de izquierdas. Pese a la derrota de hoy, creo que el PP irá por buen camino si mantiene un discurso nacional y busca el voto de quienes siendo socialistas creen en España por encima de todo. .

viernes 22 de febrero de 2008

Mi vídeo, listo y en Youtube

Como esto es un blog personal, puedo contar que ya está en Internet "mi vídeo", pues si bien yo sólo he escrito el guión y lo ha financiado la organización estudiantil que presido, el tiempo que le he dedicado y la exactitud del resultado me hace sentirlo mío.

El vídeo, que presenté en el CEU con la Secretaria General de Nuevas Generaciones de Madrid, Ana Camins, y que nos han ayudado a difundir LD, Telemadrid y La Razón, denuncia los resultados académicos de España, critica la hipocresía de la izquierda en asuntos como la Reforma de las Humanidades y la inmersión lingüística y reivindica una mayoría social que devuelva a la enseñanza la disciplina, el esfuerzo y la autoridad del profesor. Puede verse en Youtube haciendo clic en los siguientes enlaces:

Primera parte:
Segunda parte:

martes 12 de febrero de 2008

Entiendan de una vez, por Dios

Leo una nota de prensa de un "observatorio por la libertad religiosa" que ha salido en defensa del velo islámico. O sea, contra el compromiso de Mariano Rajoy de regular su uso en las escuelas, que tantas veces habíamos pedido desde la Unión Democrática de Estudiantes. Se argumenta en la nota que el velo es una "expresión respetuosa" de las convicciones propias y "que no supone amenaza alguna a la convivencia".

Sin duda, eso nos intentan hacer creer quienes hablan del "derecho" de la niña a ir con velo a clase como una "expresión respetuosa" de su religión. Parece ser que llevar a tu niña al cole con velo, o mejor, decir que o la admiten con velo o no va a clase, es como ir a misa los domingos; respetar la libertad religiosa implica respetar a todas las religiones. La idea suena bien, pero vayamos más allá.

Dentro del islam hay un grupo de fanáticos que son algo más que una voz aislada entre multitudes que no escuchan. La yihad, la guerra de religión declarada por esa parte del islam, cuenta con dinero, gobiernos, grupos organizados y miles de seguidores fanáticos por todo el mundo, que en Irak o en Palestina "expresan respetuosamente" sus convicciones, por ejemplo, haciendo explotar autobuses repletos de infieles. Qué digo, si pasa también en Londres: lo del fanatismo –auténticos "sermones" yihadistas en las mezquitas británicas– y lo de las bombas: recordemos el 7-J.

Otra cosa que sucede en Londres es que el uso del velo es inatacable. Y el del burka. ¿Habrá alguna relación? Los burkas no crean terroristas, ciertamente, pero el origen de que haya mujeres que visten como en Afganistán en barrios británicos es el mismo que el del fanatismo del padre musulmán que exige que se escolarice a su hija con velo, tanto en Londres como aquí.

¿Por qué? Primero, porque no es la "voluntad de la niña" que, por cierto, tenía seis años en el último caso conocido en España, en Gerona. Y, segundo, porque no es una expresión normal de un sentimiento religioso sino la exteriorización de un movimiento radical que está creciendo por toda Europa y que hace que políticos como Nicolás Sarkozy o Mariano Rajoy quieran afrontar el problema. ¿O acaso son sospechosos de profesar un laicismo radical? No se trata de dar un tratamiento distinto al velo por ser religioso, sino de defender que la ley también rige para los musulmanes frente a desafíos como el del velo.

Es una práctica frecuente de los totalitarismos utilizar las libertades individuales para intentar acabar con los regímenes democráticos. Es lo que intentaba la URSS comprando medios de comunicación occidentales, como hacen los saudíes con periódicos europeos, lo que intenta ETA cuando trata de presentarse a las elecciones y lo que intenta el islamofascismo cuando desafía la igualdad ante la ley apelando a la religión o disfraza de "sermones" incendiarias incitaciones al terror. Este totalitarismo es tan político como los anteriores, pero su excusa es la religión.

Harían muy mal en caer en esta trampa otros grupos religiosos –el citado observatorio, los colegios católicos, la Iglesia anglicana, etc.–, sobre todo si creen que así defienden la libertad religiosa. Y, si no, vayan a Irán a comprobar la libertad religiosa que se respira por las calles persas.

lunes 11 de febrero de 2008

El PP a toda máquina (o casi)

Reconforta, cuando uno ha colaborado con FAES, el laboratorio de ideas del PP, ver que las conferencias, grupos de trabajo, seminarios, campus, etc., que todos estos años han servido para desarrollar todo un programa de cambio van poco a poco haciéndose hueco en el programa electoral del partido. Es el caso del contrato de integración, sobre el cual FAES ha trabajado muchísimos años trayendo a España a expertos de todo el mundo en integración y en Derechos Humanos. Lo mismo con la educación, donde se ha asumido el discurso sarkozyano de recuperación del esfuerzo y la autoridad.

La verdad es que lo rupturista de las propuestas de los expertos que FAES ha venido trayendo a España (energía nuclear, cheque escolar, etc.) me hacía dudar de que un partido en las formas más conservador que liberal fuera a romper hasta tal puntos con sus fantasmas, es decir, con el monopolio moral de la izquierda (lo que llaman los complejos del PP).

Es ilusionante que el PP haya renunciado a renunciar a ciertas parcelas del debate ideológico. Se nos presenta un programa liberal y nacional, español y occidental. Menos impuestos, libertad lingüística, prohibición del velo en la escuela, más seguridad, reformas educativas, etc. Luego vienen los peros de Juan Costa (el velo en Melilla no es un símbolo de opresión, lo del 35% del castellano en Cataluña...) pero a mi me apasiona la pasión que le está poniendo a esta campaña Mariano Rajoy.

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